jueves, 16 de abril de 2009

El Espíritu Ochentero...

Los ochentas. Los metaleros ochentas.

Eran tiempos rudos para el videojugador, algo así como la edad primitiva, tanto para la industria del videojuego como para mí. Las aventuras épicas estuvieron muy de la mano del metal. De hecho, grandes portadas de discos como Iron Maiden hacían constantes referencias a temas dignos del Advanced Dungeons & Dragons… que por cierto, comenzó a tomar mucho auge, hasta que surgiera la ya legendaria serie animada de Calabozos y Dragones. Acá entre nos, la recuerdo con aprecio… aunque era excesivamente cursi y ñoña. El único que ruleaba era el malo… cuyo nombre no recuerdo.

En fin, el motivo de este post es el haber encontrado una interpretación casi fiel a los temas de Zelda 2: The Adventure of Link, para el legendario NES. Quise entonces, buscar imágenes de ese juego bastante malquerido por muchos. Los gráficos eran burdos, tanto en la programación como en el pequeño instructivo que contenía algunos diseños de los enemigos del juego. Sin embargo, esto le daba ese sabor metalero al juego.

Ver las imágenes y escuchar las melodías me transportó de inmediato a aquella época primitiva de la que hable al inicio. Debo aclarar que cuando hablo de edad primitiva me refiero al sabor de una infancia perdida que muchos recordamos, más o menos como la relatan en algunos libros. Era época de los grandes descubrimientos: los propios. De una imaginación desbordante y desbordadora. Cuando suponía que el mundo era una inmensa tierra dispuesta a ser explorada; con riesgos que nadie se había aventurado a correr. Ya después la escuela y la vida nos cortan las alas. Jejeje…

Es pues, la época previa a todo rastro de amargura contemporáneo.

Aun recuerdo que algún cabo de año o un funeral significaban un viaje a ese lugar misterioso que era el cementerio (o panteón como lo llamamos por aquí). Uno que otro matorral, pájaros negros y una fuente mística eran parte de mis constantes narraciones de búsqueda.

¿Qué buscaba? La verdad, no lo recuerdo, y creo que nunca fue importante saber cual era el motivo de mi búsqueda. Mientras existiera más y más terreno inexplorado, el fin de la búsqueda era lo último de mis preocupaciones.

Y creo que ese era el espíritu que reinaba en los juegos de aquellos años. Eran juegos donde nos daban pistas a cuenta gotas. Donde los posibles aliados también podían traicionarnos. Y no hablo de un giro inesperado en la historia, sino que aquella inocente viejita era en verdad una estafadora o que la bella muchacha del pueblo no era sino un monstruo disfrazado, que al capturar nuestra atención recuperaba su forma original y nos atacaba estando indefensos. Esto sin contar con la información errónea que solo servia para despistarnos más. Como dije antes, eran tiempos rudos para los videojugadores.

En las cuestiones del machacar monstruos. Estos comenzaban de la forma mas amable y encantadoramente destruibles. Después llegaban los desgraciados te-ataco-de-muchas-formas-y-no-me-matas-con-nada que causaban mucho daño y eran casi imposibles de evitar. Extraño esa frustración…

Bueno, este post no es para decir que los tiempos de mi infancia eran mejores y que los de ahora apestan. Sabemos que es cierto, pero no es el motivo… jajaja.

Lo que quiero recalcar es:

1).- La industria actual ya esta mas abierta en cuestión de públicos. Desde esta perspectiva, era preciso ofrecer un producto accesible y que no frustrara tan rápido al consumidor. He ahí una de las razones por la cual la investigación en los juegos de aventura ha ido bajando más y más. Es decir, ahora la investigación se ha limitado a un “pregúntale a todos hasta que pase algo”. Aunque ahora esta ganando un “no dejes que el jugador se vaya por un camino que aun no le toca explorar”. Si… esto se parece mas a leer un mal libro o a ver una película con todos los clichés habidos y por haber.

Dificultad cada vez menos psicópata. Si bien, hay juegos que están retomando esta insana forma de torturar a los videojugadores, es cierto que la mayoría opta por considerar el punto uno de esta lista. Claro que existe la posibilidad de ir graduando el nivel de dificultad… pero el sabor de los juegos de antaño era solo dos dificultades: NORMAL, y ya después de terminado, SADICO.

2).- La tecnología de antaño estaba limitada. Estas limitaciones ahora están más remarcadas, debido a la tecnología de la cual disponemos. Pero bueno, estas limitaciones tecnológicas se resolvían con algo que admiramos mucho, resuelve grandes problemas de manera sencilla y desaparece cuando estamos disfrutando de muchos recursos: INGENIO. Esto nos hacia olvidar la simpleza de nuestro juego para apreciar el sabor de la investigación en los juegos. Los elementos actuales nos hacen perdernos en saber si se ven bien las marcas de acne en el rostro de nuestro personaje o si tiene complejo de Edipo en vez de mantenernos jugando.

La perspectiva en 3D nos permite elegir caminos libres de enemigos. Esta profundidad nos hace seleccionar una ruta que nos evite perder tiempo o suministros. Esto es útil en juegos como Metal Gear o Resident Evil. Sin embargo, la vieja escuela en Side Scroll exigía formas de escapar de un enemigo indestructible o acabar con el para seguir adelante, aunque no fuese obligatorio por el juego eliminarlo.

Ok, si soy un nostálgico. Me gustaría que regresara aquel espíritu ochenteno de los videojuegos. Con esto no me refiero a una larga lista de remakes que ya no aportan nada nuevo. Sino regresar a los orígenes de esta forma de entretenimiento (si, entretenimiento… ni voy a morir, ni el mundo se acabará si no sucede). Ya se, suena a cliché. Pero es aplicable.

Recientemente apareció el Mega Man 9 para las consolas caseras. No creo jugarlo por un buen rato. Aunque lo deseo –los problemas de no poseer Internet en la casa >.<- Esta es solo una de las tantas formas que existe para retomar los viejos tiempos. Digo, tampoco quiero que todos nos rasguemos las vestiduras y regresemos a la programación de 8bit. Sería ridículo.
Me refiero solo a que sería agradable ver como se puede desarrollar un videojuego con las tecnologías actuales, pero con el espíritu de los ochentas. Me gustaría volver a ver un juego donde la historia fuera de sencilla; el mundo abierto sin ninguna referencia por seguir, con falsas pistas y con una dificultad que requiera el estado Sen para seguir adelante.


Como en aquellos buenos malos tiempos…

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